Se ha escrito poco sobre la calidad en el arte, un concepto esquivo que, al perfilarse demasiado desde la subjetividad y los prejuicios, resulta difĆcil de concretar y definir.
Se rebela Alejandro Vergara Sharp contra esta dificultad y, con una prosa cercana y directa, defiende que un buen conocimiento de la historia del arte nos proporciona elementos de juicio que hacen que nuestra argumentación no sea simplemente subjetiva.