Hilma af Klint pintaba como si canalizara el universo. Fascinada desde niƱa por la botĆ”nica y las matemĆ”ticas, comenzó su carrera pintando paisajes y retratos, pero en su interior bullĆan otras inquietudes: preguntas sobre el espĆritu, energĆas invisibles, patrones demasiado vastos para el ojo humano.
Su arte es inseparable de su prĆ”ctica espiritual. Junto a un cĆrculo de mujeres artistas llamado Las Cinco, celebraba sesiones de espiritismo, escuchaba voces de los āMaestros Superioresā y se inspiraba en la Sociedad Teosófica y en las teorĆas de Rudolf Steiner. Trabajó incansablemente para cartografiar las dimensiones ocultas de la vida, pintando hasta el agotamiento fĆsico.